30 oct. 2008

El día que Leningrado salvó mi vida










"Salgo al parque, me tiro al mar..." Andrei Voznesensky










Estaba recién aterrizado. Descansé una horas en una posada inmunda y me levanté bien pronto, apresurado. Bebí un café y fumé un cigarro atragantado en tu sonrisa. Desperté al día y miré por la ventana, para ver si aún gateabas por los tejados del trópico, que yo antes salté. Recorrí las calles sin nombre de tu ausencia. El Manuela era un almacén de libros abandonados. Una fábrica de juegos pasados que ya nada tenían que decir. Caminé la calle minas entre los cristales derramados, por las botellas de absenta vacías que bebimos en el ayer, pero allí no quedaba rastro de ningún gato herido. Tan solo bajaban calle abajo, riadas de lágrimas absorbidas por los desagües de la vida.Todo era una habitación oscura habitada por el llanto provocado por los invasores. Visité el Palentino, pero ni rastro de aquél bar alegre y canalla. Era un prostíbulo cimentado en el dolor y el desgarro. Pasé de largo, camino de la pizzería Maravillas, ya en otro lugar. Hacían juegos de magia, pero nadie sabía convertir la llama de un mechero en un volcán. Menos aún , la boca del barril de la cerveza en un mechero. Escuché a los vagabundos entonando claves de Jazz en las alamedas desiertas, bajo el ruido atronador de los misiles, esperando dibujarte con el humo de una colilla mal apagada. Bajo nuestros pies hechos de ventisca parpadeaba un Rockódromo. Pensé que serías la musa de Espronceda, pero el buque del que me hablabas partió hace tiempo por unas llanuras sin límite, en la sequía del recuerdo. Fui al Remember como antídoto, con la seguridad de encontrarte allí...ay mi amor, si vieses esto..lo han convertido en un matadero, con perros colgados de la pared, entre costillares de buey. Salí corriendo espantado, ojeroso...hasta quedarme quieto y sediento entre al multitud en Natura con Hortaleza. Perdiendo la calma y la claridad, volví a emprender la carrera como pude, entre arcadas, escapando al monstruo de la guerra. Grité por Gran vía tu nombre, derrumbando edificios con el eco de tus 5 letras ingrávidas. Rebusqué enfermizo tus poemas por todas las librerías de Lavapies, pero sólo encontré uno con tu nombre...El sol seguía siendo el argumento, esparciendo lágrimas entre exclamaciones. Lloré tu más que posible pérdida y llegó la tercera guerra mundial hecha de miradas. Los tanques salieron a la calle y yo escapaba a la carrera, perseguido por leones de fuego, sintiendo el calor de sus lanzallamas sobre mi espalda. Me escondí en las alcantarillas e inventé la filosofía en la resistencia del subsuelo iluminado. Pasados unos días, me colé en una casa abandonada y encendí un televisor solitario que allí agonizaba. Como yace la historia en la memoria... Era el 2021, tenías 34 años y me preguntaba donde respirarías y porqué nunca supe más de ti, sintiéndome culpable de mi huida. Pero no era momento de reprocharse tal cosa. La historia necesitaba de ti tal y como eras. Antepuse la belleza a mi amor. Preferí ser un espía en las galerías subterráneas del nuevo Leningrado, reinterpretando tu obra, reconstruyendo el espacio y la distancia a través de tus lienzos. Eras un caballo salvaje buscando la pureza a través de la pintura. Un Rimbaud exaltado en los colores. Hace bien poco, de madrugada, descendí entre las ruinas por una calle desolada en la penumbra. De repente, alguien me invocó por mi nombre. Apenas podía escuchar su voz temblorosa afincada en la afonía. Ese fino hilo de palabras se escurría entre sus labios morados por el frío. Allí divisé a un hombre agazapado entre los cascotes y las piedras. Vestía harapos marrón caqui. Tenía una harmónica en su mano izquierda y un ratón entre sus piernas con el que jugaba cariñosamente. A su lado, un magicaedro muy viejo y desgastado. "Es el fin de la civilización", me dijo. Súbitamente, reconocí el brillo de sus ojos. Tenía mucha barba y un sombrero negro lleno de polvo y escarcha. Nos miramos fijamente y me sonrió. !Ven aquí , corre, acercarte hermano! Me apresuré a hacerlo. Al llegar a medio metro, me dijo: !Arturo tío!, ¿Qué haces por aquí?. ¿Que está pasando?, repliqué. !Los chinos han destruido todos nuestros equipos! Era Scandar. Nos conocimos en Madrid hace muchos años. Me abrazó con tanta fuerza, que pensé que alguno de los dos saldría dañado. ¿Donde esta ella?, gemí desesperado. Estamos jodidos tío, "soms els ultims supervivents de la terra". Se la llevó el ejercito rojo, apuntilló. Estábamos grabando la mayor pieza de arte jamás imaginada en las calles del mundo, cuando los aviones chinos comenzaron a bombardearnos. ¿Y que sucedió?. Seguimos grabando en vez de correr...ya sabes, el post-dogma, el viaje adrenalítico, el instante, la realidad, lo verdadero...continuaba exhalando con impaciencia, mientras se quedaba sin aire y tosía con fuerza. El 2 de Mayo asomaba entre las llamas a lo lejos. Era un cráter. Una fosa de talento y calaveras donde aún removía el viento el olor a carne de los cuerpos incinerados. ¿Qué tal la viste a ella cuando se la llevaron? Las vi bien a las dos. ¿Qué dos? Ella y su hija Lucía. Tiene 12 años. Iban cantando una de Silvio y riendo a carcajadas...¿12 años?, pregunté estupefacto. Sí, los mismos que que tú llevas desaparecido. Podía presentirlo, no estaba sólo en el mundo. Mi alegría e impaciencia fueron acrecentándose. ¿Pero porqué ella? Era el futuro de la revolución número 9. Ahora el arte es morirse de frío. ¿Dónde estuviste todos estos años?, me increpó. En Rusia camarada. Alguna día lo entenderéis. Lo escuché todo por la radio. Lo leí en los periódicos. Y ahora, he venido a buscarla. Necesito encontrarlas Escan. Habla con Salem, trabaja para el partido. Te puede conseguir un salvoconducto para infiltrarte en los órganos necesarios. Por ejemplo en el edificio de asuntos exteriores, como comisario de alguna ONG. ¿Y el resto donde están? Todos en la embajada sueca. Escúchame atentamente. Coge esta documentación y este revólver. Está cargado.Dirígete a la pizzería Cervantes. Llama a la puerta tres veces y espera. A la contraseña, responde "Gardel". No te asustes si llegas a ver unos tiradores apostados en la azotea. Están ahí para asegurarse de que no eres un espía del servicio de inteligencia chino. Los demás compañeros están en el sótano preparando la contraofensiva. A los chinos no les queda mucho Escandar, aduje. Los rusos siempre llegan a tiempo. Nos volverán a salvar. Están a las puertas de Lovaina y al ritmo que avanzan, París sucumbirá en un par de días. El ejército rojo no aguantará mucho tiempo.





No conseguí dar con ella, a pesar del esfuerzo realizado. Fueron días de angustia y noches de insomnio, pensando en lo que le podría suceder a tan hermosa mujer. Pero efectivamente, los rusos salvaron mi vida, como tantas veces salvaron a la humanidad a lo largo de la historia. Madrid devastada, pero firme en su orgullo, sobrevivió al ciclón mandarín. Hoy las calles han regresado a una aparente normalidad. La primavera ya está aquí. Los retoños ya comienzan a brotar bajo un halo de luz cálida y suave. La calma ha sucedido al llanto y los ciudadanos empiezan a disponer de víveres y otros artículos de primera necesidad. El Bukovski ha vuelto a abrir sus puertas y florece su poesía, venciendo el eco de la metralla. La magia resulto salir ilesa. Mi reencuentro con ella fue el momento más hermoso e intenso que jamás viví. Ahora que sólo queda tiempo para el amor, la vida se ha impuesto al resto. Somos tres. Ella, Lucía y yo. Ese día entendí que el sentido definitivo tenía que ver con la libertad, y que el espacio que no ocupa el amor, es espacio muerto. Escapé de la Rusia que me acogió en sus brazos, y vino de nuevo a rescatarme. Para regalarme la vida y la incógnita, lección aprendida, de los ritmos variables del corazón. Sólo aquél que persigue algo desde la verdad, alcanza la eternidad. La inefable intuición nos dice: Aquél que amo, sabe que después no hay nada.





Dedicado a Lucía y a su madre. (Siempre presentes)

3 comentarios:

silvia dijo...

eres tremendo, arturo.

tayler durden dijo...

es dificil contar así, de lejos y sin mariconadas, que le he leido el relato a dano, para que él supiera, para que él te mire como yo te miro cuando te vea.
rusia está lejos, y hace frio, y ni siquiera bebes vodka.
pero cada soldado en su trinchera, cada peón en su casilla. aqui vivo. aqui lucho. aqui muero.
creo que sabes de lo que hablo.
de golpes.
de ostias.
y de moratones. mucha suerte.
un abrazo. un abrazo.
todo está empezando.

Maga dijo...

el otro día cuando lo leí
ni siquiera pude poner nada.

estaba (con/e)mocionada.
leer así, con la boca abierta, no puede ser bueno para los ataques al corazón.

esto debería estar en todas partes.
espero que vengas a la presentación el viernes, arturo.

s. tenía razón (suele tenerla, la muy cabrona :-)
eres precioso.