5 ene. 2009

Entelequia poética



· Eres un arpa descosiendo el tiempo, un vértigo sumergido, un despertar de viento y fuego en las arenas doradas de la Savannah. Las palmeras son un arrecife de coches y acero inexplorados. El coral de vuestras sílabas prendiendo la desnudez. El ingenio agolpado a las puertas de una cantina, apostando al póker toda el hambre. Mi éter es fuego abrasivo. Me recuerda que hice lo que debía. Alimentarme de leones saltando arcos celestes y regresar al lugar del crimen. El día que escuché tu voz. La tarde en que las truchas inundaban la ciudad del hambre, y tú te postrabas desnuda en lo alto del Big-Ben, acariciando las estrellas sonámbulas, entre dunas de marfil saltando en pedazos. El día en que la electricidad salía de tus manos y los caballos relinchaban energía estática. Las ventanas ardían en el silencio de la noche. Yo iba buscando una tortilla de patata, pero no eran tus huevos, ni tus manos las que batían remolinos, en un mar revuelto color ocre de esperanza. Diezmados, seguíamos muriendo de hambre y de palabras. Mis aspas rasgando las velas de la última regata, abducido en los caminos del amor. Yo te soñé en las grietas del amanecer y dibujé tu tacto rescatando barcos naufragados con una simple nota de Waltz. Corrí enjaulado en el aire como una rueda violentada, el éter era tu nombre. Me pediste en la distancia que no recorriese los vértigos en espiral, escalones del druida. Tú que estabas sumergida en el misterio. Pero yo tenía una pregunta para ti, que partió hace años en el último ferrocarril que cruzó la existencia. Descarriló en el sentido y ya nadie sabe nada del comienzo. Ya nadie recuerda a la anciana que premonizó el desastre. Las culturas quedaron atrapadas en un bunker. Deletreé el tiempo y lo detuve, con la nuez de la garganta, aventurando campos de margaritas donde brotase la paz. Ya extinto en el limbo de las aguas, espero noticias. Un hombre por encima de su moral está condenado. No podemos dejar de batirnos con los que agreden al silencio. Espero noticias. Me pude ahogar en una ciénaga de lágrimas recordándote, pero entendí que lo intangible era invisible. Me sobran ojos y sombras de color, para acariciar tus pensamientos. Yo ya quedé anclado más allá del tiempo, y la pregunta, se tornó en respuesta. Que importa si me quisiste…desaparecido en el limbo de las aguas, atravesé el infinito y me diluí en el secreto. Allí donde la marea, a ti te arrastrará…Quizás me encuentres irreconocible, pero no fue mi intención la que estaba en juego, tan sólo la vida. El movimiento desembocó en la quietud. Tengo 1100 años y ya nada puede arañar mi paz. Toma mi mano saliente del sol y renuncia a tus ojos, entonces, entenderás de lo que hablo. Ya no busco atardeceres ni lunas fugaces. Me quedé ciego y comencé a ver. Me quedé sordo y escuché tus pasos prolongados en el sueño. Soy la música. Baila en mi lado desconocido o tendrás que regresar. Lo posible, sólo es uno. Lo demás, es imposible.·

3 comentarios:

Dani dijo...

Arthurrrrrrrrr!!

Comienza bien el año. Tus explosiones de lunas de marfil, antológicas.
Me rei imaginándote escribiendo la palabra Waltz.
Te echo de menos.

silvia dijo...

Wow. Sin palabras.

silvi orión dijo...

Es como cuando íbamos en la moto
me sentía tan feliz ahí arriba
agarrándote mucho más fuerte de lo que hacía falta
como si acaso fueras a dejar que me cayese
después de todos los mundos que llegas a mover
para verme

déjame entonces en el escalofrío último
entre fase y fase de los videojuegos, cuando te felicitan
por pasar a la siguiente pantalla
y aprovechas para ilusionarte, lleno de ánimos y amarillo
con estas ganas de tirarme a la barbarie
porque mi vida, esta guerra...
porque me muero de ansias

por una vez no hablaré claro