3 mar. 2009

AVENUE RENÉ COTY



“La soledad es el camino por el que el destino quiere conducir al hombre hacia sí mismo” Herman Hesse

Héroïne suburbains
En la cornisa de tus pupilas
Más allá del telón de diamantes
Se divisan líneas de índigo
Quebradura del fin del océano
Manifiesto de la isla de los politoxicómanos y el desorden neuronal
Burbuja rodeada por los caimanes del ayer, donde se extingue el rubor fluorescente en la sala de preguntas
Quirófano de puertas abiertas donde el curioso toma fotos de la disección del cuerpo lingüístico y el cirujano de la palabra, seda al monstruo de los arrabales en libertad
Sé que estamos hechos del primer despertar
Ahí, cuando nadie nos ve y el sueño se alarga en el páramo de los días
Siempre en búsqueda de la repatriación de los átomos excelsos ya en el olvido
Alud pétreo para que la locura infiltre los aromas del centauro desbocado, en la roca de estructuras imposibles
Cefalea vertical y pétalos dorados
Si pudieras escapar al alveolo de plomo y nadar en este bosque de nubes
Flotando lejos del sonar entre una constelación de piedras preciosas
Si rastreas este campo vacío y auscultas con la ligereza de una pluma en su caída
Percibirás que la realidad es infranqueable, tanto, que deja de existir...
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Un chelo sin documentación traspasa la capital en la caótica radio del nervio, para estallar en un gramófono. Allí el espacio de las ondas. Acuden trovadores y trapecistas de rostros angelicales y miradas ingrávidas. Los automóviles se desprenden del asfalto colonial hecho trizas y caen como lluvia por los agujeros del hambre en Bangladesh…manto de sangre viscosa, tabla de surf, restos en el estómago de una orca atragantada en el civismo, donde revienta su cabeza contra las leyes el acróbata. Nada queda de aquella normalidad impoluta en este escalofrío. Hay quién se pasa la vida esperando una crecida y la espuma de los días le asfixia en el deseo. Huella seca. Ahora que avanzo en un sentimiento poderoso, temo el final de ti mismo.

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El viento ha pasado por el bulevar como una exhalación gimiendo tu nombre. Pero yo sólo llegué a ver una centella del color de tus ojos tras su cola. El rastro de tus dientes pedaleando en mi cuello en un escorzo mágico. Comienzo de una reconstrucción de imágenes. Vivo 50 años detrás de tu mirada y bajo al café Arif cada mañana para imaginar un futuro. El que ahora compartimos en los teatros y cabarets de esta ciudad. Tu risa y mi estómago tiemblan en la pista de baile y surcamos el terciopelo de los divanes dibujando archipiélagos con los dedos y vidrieras con el amarillo de las ideas. Abrasando todo el algodón para iluminar nuestra obra, sofocada con la lengua en astucias y ribetes. El dramaturgo fue el público que vino a representar el vacío en las butacas de ultramar. La crítica una copa de champan desbordándose en la caricia de un francés de labios rojos pintados y mejillas naranjas. Can Can y un perro que se llama los demás. Soy el actor que llevas 10 años buscando por las capitales ebrias de tu talento. Las imágenes fueron tuyas, las escenas de culto, la pistola sin silenciador…te desangrabas mientras otros asesinaban el arte en la subasta del tedio. Recinto de prófugos. Perímetro donde los ladrones de ideas encienden la tarde victoriana y se resguardan en los bordes cancerígenos del cheque al portador. Nadie más que tú, fue capaz de crear tal desorden con tanta veracidad. Mientras la lucha interior devasta tu existencia (jungla florida de infinitos secretos), la morsa marina mira el tesoro a repartir en un frote de manos. (Qué fácil es que los otros destruyan lo que uno ha amado).

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Conclusiones:
Ahora que ha llegado el fin del mundo, qué me queda. Cómo es posible encontrar la solución acudiendo al recuerdo…de verte estallar en purpurina…de ser el grito que congelaba el tiempo convirtiéndoles en maniquíes…de ser el perfil de la sombra de un sombrero y una regadera sobre un fondo de cine clásico. Aprendí hace tiempo que el valor de las cosas, lo mide el corazón. Sólo los desalmados podrían destruir lo sagrado, sin antes quitarse la propia vida. Ya es tarde para enseñar al que nunca quiso aprender y no es mi misión hacerlo. En esta explosión de sentidos, el dinero es veneno. Ahora admiro al que cuida bonsáis, al que asciende 8000 metros de montaña, al que escribe sus mejores versos en el vaho de la ciudad, al que encuentra la vacuna y la libera, al estudiante de filosofía en la cola del Inem, al que hace de clown en un hospital para niños, al emperador de los lagartos, al músico de las aceras, al Marlon Brando del cine, al Godard de los guiones, a Paco Sevilla y a Silvi orión, al amigo de la reserva de elefantes, al objetor de conciencia, a los rusos y en especial a Andréi Platonov, al amigo de sus amigos, al noble amante, al amor por amor (al arte), al te quiero sin más condición que tu dignidad a salvo, al buscador honesto, al te doy mi vida pero no te pertenezco, al verdadero poeta…
¿La unión hace la fuerza? La fuerza se utiliza para destruir…yo no vine aquí para eso…
Vine a amar, esa es mi fortaleza. ¡Me siento poderoso!

6 comentarios:

Bibiana Poveda dijo...

Textos con imágenes que me dislocan... En la profundidad de tus palabras, me quedo re-pensando infinitud de cosas.
La conclusión última, excelente.
Volveré, esto no es ni para una, dos, o tres lecturas, es para volver.
Un abrazo cordial!

isabel dijo...

jo, arturo! que estoy estudiando y no me da tiempooooo.... y encima empieza con ESA cita de hesse...
joooeeeeee


muaka!!!

sicopablos dijo...

ni una palabra casual....ni una frase sin zumbido....un fuerte abrazo

questa dijo...

vi-ne-a-mar.....
ne- a -mar......
a-mar...........
mar.............
marotto¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Charlie dijo...

SCANDOMOAH!!!

Fatima dijo...

sin palabras escritas. Atropello de sentimientos agradables que van más allá de la física en la escritura, es química, cada contacto de palabra con palabra.