8 jul. 2009

EL CIRCO








-Disculpe señorita, ¿podría dejar usted de lanzarme cuchillos al corazón?


-Yo no estaba disparando ahí joven caballero


- El caso es que me ha clavado 15 cuchillos en diez minutos de vida, ¿sería tan amable de apuntar a otro lado?


-Podría apuntar a otro lado, pero no encuentro mejor diana que el amor


-¿Por qué no se clava los cuchillos usted misma y deja de hacerme daño?


-No se preocupe apuesto caballero, si esto no tiene ninguna importancia


- Desde luego no para usted, pero le recuerdo que tengo 15 cuchillos clavados en el corazón


-Mire a otro lado. Todo está en la mente. Dirija sus percepciones a otro lugar y nada habrá sucedido


-¿No lo dudo señorita, pero no sería más fácil que usted dejase de lanzarme cuchillos?


-Tan sólo ejerzo mi libertad, que es igual que la suya. ¿No pretenderá que actúe en proporción a lo que piense o padezca la gente?


-¡No! nada más lejos de la realidad, tan sólo me preguntaba si a usted le queda algo de compasión al verme sufrir


-A mí por supuesto que no me gusta verle sufrir caballero, apartase y dejaré de hacerlo


-Claro, me encantaría, pero me tiene atado de pies y manos con el hilo más afilado del mundo, el amor


-Es que yo a usted le amo, aunque no lo parezca


-Desde luego señorita, usted tiene una forma bien extraña de amar, más bien parece odiarme


-Le repito que no sufra, que no tiene la menor importancia

Y así lanzó un cuchillo tras otro mientras dialogaban, sin decir. El joven apuesto falleció de amor y la señora nunca se sintió culpable. Lo achacó al destino y a la mala suerte. Su libertad estaba por encima de la de los demás. Este diálogo absurdo demuestra que hasta lo que no tiene justificación procura encontrar un espacio de libertad. Claro, que yo pensé que la libertad de cada hombre termina donde comienza la del otro. ¿Por qué no se preguntó la lanzadora de cuchillos si estaba cometiendo un homicidio y no una representación circense antes de lanzarlos? Es fácil justificar todo desde el arte, pero el arte sólo es una representación parcial de la vida, en este caso de una fidelidad extrema.

4 comentarios:

silvi orión dijo...

yo, por supuesto y ya lo sabes, voy con la chica_

Dani dijo...

Una pintada en Lavapiés que se me quedó grabada:

AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR: 23 PUÑALADAS

Estelle Talavera Baudet dijo...

Curioso, me ha gustado.

Charlie dijo...

¿Y el joven apuesto no lleva navaja? Que no se puede ir por la vida sin navaja para cortar cuerdas, sobre todo del amor...