17 jul. 2009

Nueva Filosofía: La pisada del reptil


http://www.youtube.com/watch?v=do5-PiJeKmA Paul & Fritz Kalkbrenner "sky and sand"
Para Silvi
La mente humana se asemeja al primer motor inmóvil. Contiene en sí misma toda la combinatoria posible. Las dos son un reflejo de lo inmanente. Pero más allá de la metafísica, superada esta como concepto, surge la vuelta a los adentros. Raíz o mausoleo de la muerte en vida, del estar al ser, pasó de las múltiples dimensiones al uno. Para hacerse presentes, desembocan antes en el caos estratosférico, desde la intencionalidad. Tensión de un arco alzado, con una envergadura delimitada por su curvatura, para la ejecución y disparo de una trayectoria o línea imaginaria. Un dispositivo arrojadizo entre los múltiples cuerpos o figuras potencialmente afectados y afectadas en el recorrido. Pero la mente solidifica el sentido como un limbo esculpido más allá de la acción. Limbo pasivo de números en constante ejercicio 0909878… Aspiración al 1 o al infinito, en la medida en que cada instante, se compone a su vez de infinitos individuales como variables que desembocan en un mismo océano. Una libertad configurándose en un espacio más allá del ser. Comunidad desobrada, donde el mito cabalga como decía Nancy, más allá de lo constituido, en armonía real e identidad trascendente. Por eso la mente duda y divaga al no reconocer su espacio de desarrollo. El buscador inaugura el nacimiento de la búsqueda del color, la música, los matices, el concierto del alma desde la maestría. Pero esta falsa jerarquía de los instintos le embriaga. Ese binomio cuerpo y alma, sólo puede ser reconocido en una dirección. Habrá que erguirse por encima de lo constituido para reconocer la diáspora y el tránsito, la emboscada del concepto. La idea es una cobra que adolece de cura, su veneno es su misma resolución (fisiológica/semiótica) circulando en su interior. El mal uso de su sangre puede infectar todo el aparato de comunicación y crecimiento colectivo. Por eso la mente se refleja en un espejo mayor y reconoce la elasticidad, pero no su nombre, entre dos polos simétricos: Nacimiento y muerte. La temporalidad en el contexto y el punto definitivo. En la búsqueda de la identidad entra en conflicto consigo misma al atravesar los innumerables planos del caos que se deslizan bajo sus costumbres. Metáfora que aparece y desaparece, en medio de la fiebre experimental y la caquexia de sorpresas. Nunca llega, pero como sabe d su alcance se reconoce debilitada. Se abisma a sí misma y aumenta la velocidad a niveles prodigiosos. Pero en la multitud del ruido, su cuerpo se golpea con las paredes de la razón. Ella es el mapa a recorrer, pero no reconoce al viajero. Aventura sin picos ni crestas para el hombre herido. Sin referencias. Mientras, el primer motor inmóvil reequilibra las partes en su matemática exacta. Todo lo que el hombre descompensa, lo regenera el espejo de la gran visión al instante; (aunque -acaso- el mundo avance como una balsa errante, a la deriva). Toda apariencia carece de origen. A la conciencia que todo lo abarca, se llega a través del silencio. Venerable quietud compuesta de la tendencia azarosa y la vena “semítica”, siempre exacta en su movimiento. Sigamos la pisada del reptil.

1 comentario:

silvi orión dijo...

diástole e ideas entremezcladas por siempre
qué guay al rato bajarnos al mexicanito
menudo enganche que tengo a las pipas
una de parque de berlín y darle caña al silencio