3 oct. 2009

EL HOMBRE


Las palabras quedaron varadas en un soplo de sinceridad
Expuestas al baile de sombras y al juego de luces, que preceden al relámpago
Verdad donde se precipita un sabor amargo a su fin,
Entender es conocer
Quise decirte toda la verdad
Pero esta navega libre,
Océanos sin forma, ni fondo, donde temo ahogarme
Abandonaré la bolsa de señales, los postes telegráficos, sólo si,
Morir en cada instante es aceptar un lugar desaparecido
Ya otros…
De mi sinceridad no dudes…
Duda de todo, digo todo, lo que es un hombre que no conoce a Dios
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Un hombre enamorado, miente al soltar cabos
Se engaña al asir con fuerza
¿Acaso un hombre puede aprender a amar,
Fingiendo ser un hombre?
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La mujer intentó prender fuego a la lluvia,
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El borracho pinto una esvástica en la pared el ocio
Y le apedrearon los pastores del bienestar,
Por incurrir en daños emocionales y teñir la historia de una aceite oscuro
El gato recorrió las calles buscando auxilio
El hombre preparó un banquete para celebrar el regreso del arte
Pero el vagabundo no estaba invitado
Ambos fenecieron en soledad
La ciudad está programada en la fragilidad del hombre
Vulnerable a lo grotesco y aún así, expuesto a la pérdida
Si apagamos un solo semáforo, el mundo colapsará, implacable
Sucumbirá en el miedo y la angustia
No hacen falta guerras nucleares para desestabilizar a un animal malherido e indefenso
El borracho de la barra del bar ya no tiene que llegar a ninguna conclusión
Es parte del alegato de la desidia

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En el centro de Williamsburg, Brooklyn, emergen estaciones de esquí,
Mareas de carabineros habitan los semáforos, en polígonos celestes,
En vintages glaciales y bandas derritiendo el rojo de un cemento como ojos desecados
Y sirenas de policía, descomunal lanzadera de la modernidad,
Arbitrio de jugadores y apuestas en la cima color ámbar de la percusión
Shopping en las nubes grisáceas de la existencia,
Marea hecha remolque en la caída de occidente y valores espaciales donde nada o todo,
Son la única elección
Lucir en todos los rincones de chapa y pintura,
Desde la ciénaga de Brooklyn salpican luces de neón y la charca se suspende,
En el cool de una barra sucia y vieja, clamor de décadas contenidas,
Reposo de brazos y licores
Nacen y mueren ideas en cada sorbo, y el presente se asusta,
Polvareda de la mujer autopista,
Del púgil que pelea por su honor entre tanta reputación de golpes y aullidos

1 comentario:

isabel dijo...

la mujer intentó prender fuego a la lluvia, me lo puedo imaginar perfectamente...


mua!