20 nov. 2009

Golpe de gracia (Apagón emocional)


Yo no sé a dónde me dirijo,
ni que me falta
sé que no me sobra, para fingir, tiempo
que a donde fui sin ser, no debo volver
que si siento soledad, es
porque no quedan lugares donde mirar y reconocerte
quizás, estés presente en todos lados,
tan sólo quizás…
más mi luz se apaga…
cambiaría mi historia por un instante a tu lado
en este inmenso horizonte,
que pequeño el caminar
de un hombre enfermo de dudas,
de un ser que anhela la vida
vida que contiene, y no puede descifrar
siento que el misterio se aleja
que dejé todas mis fuerzas,
en el breve brillo del amor
la primera vez perdí el amor por buscarte
la segunda, el amor me abandonó
es el precio que pagué por mi pasado
la fidelidad que profeso a tu enseñanza
me impide seguir mintiéndome
más donde dar mi corazón
si la fe me falta
si aquí abajo el acto no impera
cómo asumir que los sueños son cambio
que la bondad no siempre reina, en este imperio devastado
que lo que mi amor busca,
yo ya lo encontré
pero se hace camino al andar
si la verdad no se puede enseñar,
como compartir algo
¿por qué tanto tiempo esperando?
que el cielo obre un milagro
si yo lo encontré en sus ojos
en sus “te amo”
¿primera escala del amor neoplatónico?
¡Oh Señor!, porque no me quitas de en medio
ni llorar, ya me alivia
me juzgaste más valiente de lo que soy
me escogiste entre tantos, para cruzar la noche oscura
la gran locura es estar vivo
y por diez años, perder de mi vida, la mujer
pero ya no hay marcha atrás
ni puedo regresar, ni a ella la dejas avanzar
el destino ha abierto una grieta en el tiempo
déjame ser viento o caer en tu abismo
niégame la facultad de sentir
te lo pido arrodillado en este funeral
censura mis sueños, espanta mi amor
asesina mi idealismo, enciérrame a tu lado.

1 comentario:

sicopablos dijo...

si nuestro destino es perdenos en el camino, absorbamos al menos la única curiosidad que no mató al gato, la de la supervivencia en la batalla. La insondable quimera del tiempo hará el resto. Tu hermano te envía un fuerte abrazo desde Lisboa, esquivando las balas en tu misma trinchera, la que escavamos juntos con las manos desnudas.