28 jul. 2009

POEMAS PARA ELLA...VUELA,VUELA!


De José Carlos Becerra;


Ritmo De Viaje, de José Carlos Becerra

Este cuerpo que yo acaricio lentamente extendiendo la noche,este cuerpo donde yo he penetrado en mi propia distancia,en mi sofocamiento de sombra.
Este vientre donde el amor abarca a la noche,estos senos donde la luz altera los signos,este cuerpo al que ahora me entrelazo, este cuerpo al que ahora me solicito.
Este cuerpo conmigo se traspone, se vence,se lleva consigo a la noche y sus altares,sus caminos ardiendo por su propia señal,su oleaje, sus costas encendidas…
Esta mujer donde la noche descifra sus juegos ocultos,este amor al que no debemos llamar amor sino adentro de sus aguas.Este amor, este amor,este instante donde el infinito es la obra de los que se aman,de aquellos que llegan al estanque de cada caricia como buzos sagrados.Este ritmo, este ritmo de viaje,esta navegación entre la bruma,todo lleva consigo su bandera extraviada,su aurora boreal…

Temblorosa Avanza Siempre, de José Carlos Becerra

Porque tú eres puente, porque tú eres el rumor de las aguas;ansiada buscadora de aquello que el deseo avanza,eres el refuerzo con que amanece,eres la luz del mar entregada a su propia creación,absorta en el eco de su belleza.
Abandonada a tu belleza, roída por el candor,enternecida por el ocio de tus astros, llevada por la fuerza de tus apariencias,eres el rumor de hojasque el viento dice al oído del bosque.
En ti están todos los sitios del recuerdo, los túneles donde la memoria se debate atrapada,el aleteo del crucificado y la otra cara del designio,la verdad oblicua del alma y la jactancia y la vacilación,y eres la playa donde el mar se hiere las manospor asirse a la tierra.
En tu corazón un pájaro vuela hacia la noche.Tú te miras en el espejo como en una adivinanza,golpeas en tus muros, piensas que amas las flores,escuchas el ladrido de tus perros en el jardín,pero no es nadie aún.Piensas en mí, alguien apresura el paso dentro de tu almay así en tu rostro el amor se confunde con la noche.

El Otoño Recorre Las Islas, de José Carlos Becerra

A veces tu ausencia forma parte de mi mirada,mis manos contienen la lejanía de las tuyasy el otoño es la única postura que mi frente puede tomar para pensar en ti.
A veces te descubro en el rostro que no tuviste y en la aparición que no merecías,a veces es una calle al anochecer donde no habremos ya de volver a citarnos,mientras el tiempo transcurre entre un movimiento de mi corazón y un movimiento de la noche.
A veces tu ausencia aparece lentamente en mi sonrisa igual que una mancha de aceite en el agua,y es la hora de encender ciertas lucesy caminar por la casa evitando el estallido de ciertos rincones.
En tus ojos hay barcas amarradas, pero yo ya no habré de soltarlas,en tu pecho hubo tardes que al final del veranotodavía miré encenderse.
Y éstas son aún mis reuniones contigo,el deshielo que en la nochedeshace tu máscara y la pierde.

Por El Tiempo Pasas, de José Carlos Becerra

Por el tiempo pasas, lo cruzas, sales de él,rozas la superficie de la muertey distraída sigues hacia donde no sé si sigues.
Eres tú la que cruzas el tiempo,la que aparta a la muerte como si se tratara de una cortina,la que se destapa el espejo como si se tratara de una lata de cerveza que luego te bebes y la arrojas vacía sobre el asfalto.


Tu Rostro Se Borra, de José Carlos Becerra

La luna es una forma de haber amado.
La noche descuella como un astro hundido,
Como un cuerpo que ha perdido su desnudez para siempre.
Recuerda la habitación en penumbras,
Recuerda la primera cita y atestigua esta puesta de sol,
Porque tuya es la inclinación de mi frente.
Y en mi toma cuerpo tu soledad,
En tu mirada ausente se deshacen los astros y las encrucijadas del verano.
Porque tuyo es el panorama que contemplo: ciudad de a excoriación y la ceniza,
Reunión de cuerpos donde la destrucción se yergue.
Te vas extinguiendo en mi pecho con la misma soltura con que amanece.
Vuela un ave al final de mis ojos,
Tu ausencia se retira de mis actos como si nuevamente
Te marcharas.
Pero recuérdalo todo,
Porque la luna es la boca silenciosa de la noche dormida,
La caricia intentada por los muertos.
Recuérdalo todo.
La luna es una forma de haber amado.

José Carlos Becerra.

25 jul. 2009

Chidananda (chit =percibir, ananda=alegría)




Amanece un nuevo día
He vuelto a nacer…
La brisa bendice el sueño
El amor es devoción,
Bhakti
Himno y peregrinaje,
Mi amor no tiene forma, es incorruptible
Todo tú, eres mi elección
Nombrarte, es alcanzar el tiempo eterno…

17 jul. 2009

Nueva Filosofía: La pisada del reptil


http://www.youtube.com/watch?v=do5-PiJeKmA Paul & Fritz Kalkbrenner "sky and sand"
Para Silvi
La mente humana se asemeja al primer motor inmóvil. Contiene en sí misma toda la combinatoria posible. Las dos son un reflejo de lo inmanente. Pero más allá de la metafísica, superada esta como concepto, surge la vuelta a los adentros. Raíz o mausoleo de la muerte en vida, del estar al ser, pasó de las múltiples dimensiones al uno. Para hacerse presentes, desembocan antes en el caos estratosférico, desde la intencionalidad. Tensión de un arco alzado, con una envergadura delimitada por su curvatura, para la ejecución y disparo de una trayectoria o línea imaginaria. Un dispositivo arrojadizo entre los múltiples cuerpos o figuras potencialmente afectados y afectadas en el recorrido. Pero la mente solidifica el sentido como un limbo esculpido más allá de la acción. Limbo pasivo de números en constante ejercicio 0909878… Aspiración al 1 o al infinito, en la medida en que cada instante, se compone a su vez de infinitos individuales como variables que desembocan en un mismo océano. Una libertad configurándose en un espacio más allá del ser. Comunidad desobrada, donde el mito cabalga como decía Nancy, más allá de lo constituido, en armonía real e identidad trascendente. Por eso la mente duda y divaga al no reconocer su espacio de desarrollo. El buscador inaugura el nacimiento de la búsqueda del color, la música, los matices, el concierto del alma desde la maestría. Pero esta falsa jerarquía de los instintos le embriaga. Ese binomio cuerpo y alma, sólo puede ser reconocido en una dirección. Habrá que erguirse por encima de lo constituido para reconocer la diáspora y el tránsito, la emboscada del concepto. La idea es una cobra que adolece de cura, su veneno es su misma resolución (fisiológica/semiótica) circulando en su interior. El mal uso de su sangre puede infectar todo el aparato de comunicación y crecimiento colectivo. Por eso la mente se refleja en un espejo mayor y reconoce la elasticidad, pero no su nombre, entre dos polos simétricos: Nacimiento y muerte. La temporalidad en el contexto y el punto definitivo. En la búsqueda de la identidad entra en conflicto consigo misma al atravesar los innumerables planos del caos que se deslizan bajo sus costumbres. Metáfora que aparece y desaparece, en medio de la fiebre experimental y la caquexia de sorpresas. Nunca llega, pero como sabe d su alcance se reconoce debilitada. Se abisma a sí misma y aumenta la velocidad a niveles prodigiosos. Pero en la multitud del ruido, su cuerpo se golpea con las paredes de la razón. Ella es el mapa a recorrer, pero no reconoce al viajero. Aventura sin picos ni crestas para el hombre herido. Sin referencias. Mientras, el primer motor inmóvil reequilibra las partes en su matemática exacta. Todo lo que el hombre descompensa, lo regenera el espejo de la gran visión al instante; (aunque -acaso- el mundo avance como una balsa errante, a la deriva). Toda apariencia carece de origen. A la conciencia que todo lo abarca, se llega a través del silencio. Venerable quietud compuesta de la tendencia azarosa y la vena “semítica”, siempre exacta en su movimiento. Sigamos la pisada del reptil.

8 jul. 2009

EL CIRCO








-Disculpe señorita, ¿podría dejar usted de lanzarme cuchillos al corazón?


-Yo no estaba disparando ahí joven caballero


- El caso es que me ha clavado 15 cuchillos en diez minutos de vida, ¿sería tan amable de apuntar a otro lado?


-Podría apuntar a otro lado, pero no encuentro mejor diana que el amor


-¿Por qué no se clava los cuchillos usted misma y deja de hacerme daño?


-No se preocupe apuesto caballero, si esto no tiene ninguna importancia


- Desde luego no para usted, pero le recuerdo que tengo 15 cuchillos clavados en el corazón


-Mire a otro lado. Todo está en la mente. Dirija sus percepciones a otro lugar y nada habrá sucedido


-¿No lo dudo señorita, pero no sería más fácil que usted dejase de lanzarme cuchillos?


-Tan sólo ejerzo mi libertad, que es igual que la suya. ¿No pretenderá que actúe en proporción a lo que piense o padezca la gente?


-¡No! nada más lejos de la realidad, tan sólo me preguntaba si a usted le queda algo de compasión al verme sufrir


-A mí por supuesto que no me gusta verle sufrir caballero, apartase y dejaré de hacerlo


-Claro, me encantaría, pero me tiene atado de pies y manos con el hilo más afilado del mundo, el amor


-Es que yo a usted le amo, aunque no lo parezca


-Desde luego señorita, usted tiene una forma bien extraña de amar, más bien parece odiarme


-Le repito que no sufra, que no tiene la menor importancia

Y así lanzó un cuchillo tras otro mientras dialogaban, sin decir. El joven apuesto falleció de amor y la señora nunca se sintió culpable. Lo achacó al destino y a la mala suerte. Su libertad estaba por encima de la de los demás. Este diálogo absurdo demuestra que hasta lo que no tiene justificación procura encontrar un espacio de libertad. Claro, que yo pensé que la libertad de cada hombre termina donde comienza la del otro. ¿Por qué no se preguntó la lanzadora de cuchillos si estaba cometiendo un homicidio y no una representación circense antes de lanzarlos? Es fácil justificar todo desde el arte, pero el arte sólo es una representación parcial de la vida, en este caso de una fidelidad extrema.

VONDELPARK AMSTERDAM




Michael Jackson "man in the mirror"


“Salgo al parque, me tiro al mar” Andrei Voznesensky

¿Por qué me siento un extraño, ahí, en el parque de la alegría?

¿Por qué no creo que estas personas vivan de este modo, en un canto florido y risueño a la vida?

¿Por qué aquí, donde todo es piel, alcohol, sexo, cuerpos insinuando algo oculto, carcajadas lisonjeras, miradas teñidas de deseo y vino tinto, comida abundante, bebida y hierba, tantos idiomas para decir apenas nada, tanta insignificancia en el paraíso de las inspecciones tatuadas, de las medidas de antemano, de los ropajes hippies del impostor, de las guitarras del tedio, para llegar a dónde?

Donde yo me siento un extraño. Donde fallecen las tardes en las catacumbas de la sospecha, en el flagrante ritual de lo superficial. Donde volverán los días primerizos y finales del traje y la corbata. Del sueldo exprimido en las cargas y descargas de baúles vacíos. De las mudanzas del cuerpo en los espacios vencidos. Del catalejo empañado.

Y el mundo vuelve a girar en la misma dirección. El vértigo reanuda la longeva y cíclica carrera de rellenar los bolsillos del secarral de la conciencia no gobernada.
Tan sólo tres jóvenes féminas y sus violines interpretando su conjunto amateur, conmueven a los pájaros. No pertenezco a esta fiesta, me siento un extraño. Yo sólo puedo meditar y entregarme al silencio, al otro lado del puente. Lejos del champán y los brindis al sol.

Poco queda por decir.

Si pasear el parque no es saltar al mar. Ni contemplar las olas. Ni dibujar las fragancias del verano. Ni soñar las nubes y seguirlas con el alma.

No se puede fingir el viaje…sólo el amor remedia una vida

Quizás ya sea demasiado mayor para seguir jugando a que nada de esto está sucediendo…
Salgo al parque y me tiro al mar… para no regresar

Para reconocer al autentico viajero, me basta una mirada…

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Sex and the city


Somos el hazme reír del dólar. El patio de atracciones de las multinacionales. El zoo del mercado financiero. El globo de helio de una agencia de publicidad. El ministerio de educación es un invento francés de hace varios siglos. Y ahí estamos, en caída libre y de risas. En la playa, con cremas de protección solar y un mes al año de vacaciones. Ajenos al conocimiento, en el hablar por hablar, en el agotador discurso del capitalismo. No como ideología, sino como transacción universal entre elementos que no existen. Hijos del deseo y el apego. Así nos educaron, para tener más, y coleccionar pases de modelo, combates pugilísticos en las aceras. Conversaciones que dañan la palabra y la desgastan, hasta que ya casi nada es expresable. La era en la que se quebró la transmisión. La era en que practicamos el apostolado de noticias y deberes que nadie entiende. Votamos, compramos, nos emborrachamos, nos drogamos, follamos, viajamos, engañamos, mentimos, nos casamos y nos divorciamos, pensamos que somos cultura, pero no pensamos ni sentimos nada verdadero. Todo una huida descarada. Un vacío inmenso donde nos dedicamos a rellenar horas muertas con videojuegos, citas por internet, sobrealimentación, excesos no experimentales. Así avanza el hombre moderno. Un hombre débil, engreído, violento. Poco honesto y muy cobarde. Pero el hombre y la mujer se entretienen con otras cosas. Películas pornográficas, pollas de 20 cm, tetas de silicona, juguetes eróticos, turismo sexual, peluquerías y centros de estética, yoga para cuarentonas divorciadas, fármacos, pilates, compras exageradas, cenas y comidas entre amigos para fanfarronear, divorcios y bodas como rosquillas, envidias, infidelidades, traiciones a los amigos, explotación en el trabajo, búsqueda de la fama televisiva, arte como entretenimiento, nados en la abundancia y alguna que otra lágrima por esos pueblos oprimidos. ¿Del amor? Mejor ni hablamos. Hablemos de carteras llenas, de trepas en el trabajo, de comisiones, de la maldita crisis, del tiempo, del último BMW, del culo de maría, del paquete de Luis, de telefonía móvil, de discotecas con mucho volumen, de 500 exposiciones, de una sobredosis de películas infumables. ¿De la muerte? Mejor ni hablamos. ¿Y del ser humano? Ni de coña. ¿De Dios? Está pasado de moda. Y así pasan los días resumidamente, y ni el concepto de samsara es suficiente para hablar de esta realidad. Estamos viviendo la mayor decadencia en la historia del hombre, la profanación definitiva de todo aquello que era sagrado. Pero que cojones, pidamos otra caña y asistamos el Big Bang definitivo. Vamos sacando entradas para la primera fila. Esto por lo menos merece una carcajada sonora.

Pd: Por otro lado, debo decir, que no me inquieta lo más mínimo. A los que vivimos desde y a través del espíritu, nos parece todo una ilusión. Nadie nos pidió salvar el mundo.


!Look at yourself and make that change!