18 jul. 2010

EN LOS MÁRGENES DE LA VIDA


• Puede que conocer signifique estar condenado. Quizás porque conocer es creer conocer y no conocer de facto. Pero es que todo es extrañeza en este lugar. Caminar las calles y observar a una anciana tomando una clara de limón en una terraza. La mirada perdida, los ojos apagados. Como si ella se sintiese ya de otro lugar más lejano. Y es que entre la violencia que despierta el rugir de los motores, la velocidad indecisa de los jóvenes y la ciudad sometida a los espasmos de las sirenas, como encontrar espacio para la comprensión. Todo tan cercano y tan ajeno. Uno se pregunta quién es ese Otro que nos configura cada vez que dos trazos hechos sombra se cruzan. Líneas y puntos conforman las múltiples paralelas y perpendiculares donde el sentido se reinventa desde el no lugar. No tenemos posición fija. El amor se quiebra en las esquinas. Absurdas conversaciones donde una pareja se recrimina asuntos banales con miradas mordaces y calambares laríngeos. Todo roza la locura. Somos una vasija de porcelana a punto de estallar en pedazos. La ciudad juega al equilibrio. Nosotros somos la línea compuesta de puntos que ella camina. Plástico, cuerda, acero, una horizontal prefabricada. Ingerimos bebidas gaseosas, piénsenlo. Odiamos tanto el frío como al calor. La mendicidad por las aceras, las preguntas oxidadas, las respuestas inquisitivas. La sospecha siempre a la espera. El coincidir con un asesino en el sitio equivocado no es problema. El problema es que la gente viene y se va de este mundo, pero nadie se sienta en un banco a observar como esa riada de sueños y derrotas buscan espacio para seguir estando. Se trata de estar. Cómo estar entre extractores y fogones, productos de desinfección, orines, calefactores, aires virulentos, 40 grados geométricos, periferias imaginarias, plagas de langostas, amasijos de cables y hierros… Fíjense, cuántos de aquellos con los que nos hemos cruzado hoy no estarán dentro de un mes. Todo entre la niebla. Jinetes sin montura en medio del asfalto jugando a ser héroes o supervivientes. A mí a veces se me quitan las ganas de reír. Repito, conocer es una condena. Platón advirtió del daño que producen el teatro y las artes. Hacer una representación de algo inexistente, sin vida, es sembrar el vacío. Yo queridos amigos, me pregunto, ¿para que existen la televisión, el teatro, el cine o la literatura? He caminado 2 horas por Lavapiés, me he parado a mirar, he seguido, he reído, he llorado, he soñado, he sabido que no era mejor que ellos. He llegado a la conclusión de que todo está ahí fuera, pero no queremos formar parte de la realidad. Y quién lo intenta se abisma, sufre, pierde los centros de referencia, se convierte en un anuncio de publicidad, en una estrategia de avance de un desorden del sistema ¿Qué hemos hecho del ser humano? Las calles las han tomado los que no tienen nada que decir, nada nuevo que contar. ¿dónde están los demás? En el cine, en casa, en el teatro. La cultura era peligrosa, y lo sigue siendo. Queremos sentir cosas a través de una pantalla. Queremos ser lienzo y no obra. Queremos retener cosas, ser dueños del objeto, integrarlo en el no-sujeto y así de esa manera, imaginar que conocemos algo, sentirlo nuestro. La fotografía es la muerte del momento. No hay captación, no hay vida ni presente en ese impulso procesual. Vivimos en los bordes, en el arenal, en el margen de la vida. Si el hombre ya no puede conocer, puesto que la intersubjetividad no existe, y tampoco vive desde el centro de las fuerzas vitales, ¿dónde estamos? ¿Quiénes somos?

http://www.goear.com/listen/e8ac5eb/fue-amor-fito-paez

1 comentario:

sil dijo...

Because the night - Patti Smith / 20julio2010 Madrid
http://www.youtube.com/watch?v=G3dx73-PYjY