10 ago. 2010

Del viaje y el amor



"Ojalá vivas todos los días de tu vida" Jonathan Swift


Lo importante de viajar es dejar de ser lo aparente y condicionado de uno mismo. Viajar es construir límites. Es un despliegue de límites rebasados, donde cada paso es el intervalo de dos mundos posibles. Viajar a tu lado es libertad. Allí tú y yo somos aire, libertad, tránsito de un límite a otro. El viaje es como el amor. No tiene dirección ni origen. O es, o no es, y si es, es para siempre. El viaje y el amor son volver a nacer, empezar de cero. Reconocer la ausencia y el vacío más plenos, luminosos. Dejar a un lado todo lo que imaginábamos ser, todo lo que deseamos. Es ser vulnerable, ser partícipes del milagro de la vida. Como todo lo verdadero, nada existe que no sea vulnerable si está en movimiento. La esencia de la transformación es la fragilidad de los materiales, su vulnerabilidad. El amor verdadero es viento. Nosotros somos viento. Viajar juntos es algo verdadero. Ahí sí que somos nosotros mismos. Las luces, el brillo, el paso de las horas, la incertidumbre, lo imprevisible. Lo sincero del viaje es que el simulacro acaba por desvanecerse. Todo lo prescindible se va quedando por el camino, por las cunetas, y arrecia el ser. Viajar es dejar de ser lo que no somos. Tú y yo, cuando viajábamos juntos, siempre fuimos nosotros.

Tu amor por mí, muere cada vez que muere el instante. Pero que es un instante, todo él eterno como nuestro amor, tan efímero como la vida. Luchar en ese límite es acercarse a la locura. Ningún hombre sobrevivió al instante sin ser eterno. Poder estar en el instante es no pertenecer al tiempo. ¿Me entendéis? Quien de verdad busca el amor, reconoce que él mismo no existe como individuo.

Imagina la historia universal e intenta situar un punto, en sus múltiples planos, que sea inamovible…es imposible ser ese punto sin ser el todo. El sentido es ser la historia superada. El amor es ser nosotros ajenos a la vida y a la muerte, más allá…pero ser “eso” sin engañarse, requiere de la muerte de nuestra identidad. Poca gente de la que dice buscar el amor aceptaría desaparecer como ser individual. Entonces, ni conocen ni hablan del amor. El amor no es ser uno mismo ni darse al otro, el amor es no ser de este mundo. Tan sólo ser espíritu. Aire, tierra, fuego y agua a la vez, con la amada o el amado, puesto que quien ama debe amar porque en ella o en él, ha reconocido la inmensidad y la plenitud de la vida, el actuar de aquél que es el camino. No se trata de recorrer juntos el camino, sino de ser el propio camino. En el amor no hay nombres, ni personas, tan sólo vehículos de algo mayor manifestándose. Y ahora pregunto, ¿conocéis o habéis visto alguna vez el amor verdadero? Debe ser casi invisible, puesto que la palabra ahuyenta, y el silencio es todo misterio. No hay lazo humano que pueda unir aquello que no es uno, ni separar lo que ya era, y siempre será. Buscar es un error. No amamos a quien nos gustaría amar. La voluntad no es humana. Amamos y amaremos a la persona para la que hemos sido designados. Luchar contra el orden sagrado es perder el tiempo.

http://www.goear.com/listen/72530a2/il-mio-canto-libero-lucio-battisti

5 comentarios:

silvi dijo...

- está lloviendo o estoy soñando

- probablemente las dos cosas

diálogo jules y jim

pd.sigo en cádiz, llego mañana a madrid, te llamo diciendo la hora en cuanto lo sepa, seguramente mañana claro. es por la mñn el jueves

escucha la canción PASEO de ESTOPA y en If I lose my faith in you de The Police y me acordé de ti!!

cádiz te me recuerda, ya lo sabes. el bar aquel en el que estuvimos dos veces de conil de la frontera, en la terraza, te acuerdas!!!?¿? tekiero. momento sintiendo y tekiero

silvi dijo...

el amor es no ser de este mundo.
leyéndote. me llegas alma.

lavidaamedias

Amamos y amaremos a la persona para la que hemos sido designados. Luchar contra el orden sagrado es perder el tiempo.

me emociono

Charlie dijo...

Precioso Arthur. ¡Grande Jarpox!

MIGUEL dijo...

Que autentico, que bien escribes y que bien te entiendo lo que sueles decir. Hay veces que puede que no te entienda pero el caso es que siempre me llega.

Dani dijo...

Arturo!
Este es uno de los textos más gigantes del pequeño filósofo. Estás en la senda del sabio.

Lo discutiremos mientras aprendamos un poco de purepecha, dentro de nada, compariendo algún que otro desbarate de límites. Yo también necesito nacer de nuevo otra vez.