2 sept. 2010

El mundo





A veces me pregunto, que habría sido de nosotros sin el mundo. En nuestro mundo fuimos tan felices... Todo era luz, alegría y belleza. Pero claro, renunciar al gran mundo es renunciar al camino. A veces el precio de seguir buscando es perder lo mejor que uno tenía. Sólo la calma preserva las buenas costumbres. La realidad siempre lanza su anzuelo a los que están soñando, suelen picar. Yo la próxima vez no lo haré. Conozco otro mundo donde fui feliz. Contigo fui feliz. Pero ahora, mi curiosidad se ha volcado hacia dentro. Por eso a veces maldigo al tiempo, que es como maldecir a los hombres más cobardes. Yo fui tan valiente como para llevarte de la mano a ese otro lugar, sabiendo que si no era el momento apropiado, correría el riesgo de perderte... Pero el amor es impaciente.
A veces me pregunto que habría sido de nosotros sin el mundo, sin los otros. No lo sé. Pero tú ya sabes que ese otro lugar existe. Existe el lugar donde aún se puede sonreír, viajar de la mano, brillar y amar. Y eso es suficiente. Ese es nuestro secreto
Pasar tiempo con las personas equivocadas envenena todo lo que uno ha forjado con humildad y cariño. Nuestro gran drama es estar cerca, volcarnos con personas que no se respetan a sí mismas. No sólo no cambian, sino que nos cambian, nos degradan, nos deshonran. Destruyen lo mejor de nosotros mismos y nos hacen perder aquello que más amábamos. El primer gran reto de todo hombre en el mundo moderno es alejarse de todas ese energías infecciosas que reducen nuestra capacidad de obrar y ser libres. Desde Séneca, pasando por Spinoza, hasta Baudrillard, todos los saben. Es fácil que un hombre reconozca cuándo se acerca a algo luminoso, lo difícil es deambular por las aceras del mundo en una noche cerrada y no tropezar con el diablo. La salud es estar cerca de uno mismo y lo más lejos posible de la catástrofe que provocan los que justifican sus acciones desde la desidia y la debilidad. Pasar un día con alguien que no cuida del mundo, es volverse cómplice de un asesino emocional. Todo aquél que no intenta ser mejor cada día, está faltando al respeto a la vida. No la merece. Nuestra responsabilidad con el mundo es algo innato. Quien no está a la altura destruye todo lo que los demás crean con amor y paciencia.
Todo esto me hace pensar que nuestro mundo era el mundo verdadero. El mundo donde Dios se manifiesta en los colores, en las luces más serenas, en el fulgurante baile de los locos que estallan en el centro de la vida.
Pero…para llegar a ese lugar hay que ganárselo. Sólo permanecen allí aquellos que lo merecen. Yo pienso regresar…
Y espero verte allí…
Que Dios bendiga tu camino…
Es tiempo de rezar, meditar y amar.
Siempre lo fue.

Judee Sill "the kiss"
http://www.youtube.com/watch?v=0feFedDW_iQ

1 comentario:

Ramón González Gutiérrez dijo...

Grande Arturo! Espero que todo te vaya muy bien.