29 ago. 2010

EL DESTIERRO




Esta vez he vuelto para no regresar
despedir lo que fuiste
aquello que nunca pude tener
en las ciénagas, anida mi corazón
son las tardes de agosto,
del último sol, ajado, perdido
donde a ciegas escarbo
la huida, el impacto
donde el mago pisa vacíos
y derrumba futuros
nada queda de ti en este silencio
que todo lo invade
yo sé lo que es acudir al rescate
para agarrar firme tu mano
y con amor, combatir tu dolor
puente aéreo Barcelona-Madrid
no me queda más que llorarte
eternamente, improvisar un canto
de esperanza, que la tristeza ahuyente
para el que todo lo ha perdido
volver a creer que la vida existe,
se hace dogma de fe
soy piedra y maleza en el camino
que transito al morir
he sido desterrado al laberinto
de la conciencia pura
de la duda que en el puñal se mece
donde germina el tenebroso
adiós de los amantes
el infinito vuelo del halcón
hambriento de verdades
la filosofía es el afán
más elevado, ya que enfrenta al hombre
a la finitud de las cosas
y con furia a sus adentros le arroja
más no hay filosofía
que al hombre devuelva lo que ha perdido
tan sólo una voz que susurra
nada nos pertenece en este mundo
todo lo que nos une,
inevitablemente nos separa.

http://www.goear.com/listen/11c7214/rearviewmirror-pearl-jam

10 ago. 2010

Del viaje y el amor



"Ojalá vivas todos los días de tu vida" Jonathan Swift


Lo importante de viajar es dejar de ser lo aparente y condicionado de uno mismo. Viajar es construir límites. Es un despliegue de límites rebasados, donde cada paso es el intervalo de dos mundos posibles. Viajar a tu lado es libertad. Allí tú y yo somos aire, libertad, tránsito de un límite a otro. El viaje es como el amor. No tiene dirección ni origen. O es, o no es, y si es, es para siempre. El viaje y el amor son volver a nacer, empezar de cero. Reconocer la ausencia y el vacío más plenos, luminosos. Dejar a un lado todo lo que imaginábamos ser, todo lo que deseamos. Es ser vulnerable, ser partícipes del milagro de la vida. Como todo lo verdadero, nada existe que no sea vulnerable si está en movimiento. La esencia de la transformación es la fragilidad de los materiales, su vulnerabilidad. El amor verdadero es viento. Nosotros somos viento. Viajar juntos es algo verdadero. Ahí sí que somos nosotros mismos. Las luces, el brillo, el paso de las horas, la incertidumbre, lo imprevisible. Lo sincero del viaje es que el simulacro acaba por desvanecerse. Todo lo prescindible se va quedando por el camino, por las cunetas, y arrecia el ser. Viajar es dejar de ser lo que no somos. Tú y yo, cuando viajábamos juntos, siempre fuimos nosotros.

Tu amor por mí, muere cada vez que muere el instante. Pero que es un instante, todo él eterno como nuestro amor, tan efímero como la vida. Luchar en ese límite es acercarse a la locura. Ningún hombre sobrevivió al instante sin ser eterno. Poder estar en el instante es no pertenecer al tiempo. ¿Me entendéis? Quien de verdad busca el amor, reconoce que él mismo no existe como individuo.

Imagina la historia universal e intenta situar un punto, en sus múltiples planos, que sea inamovible…es imposible ser ese punto sin ser el todo. El sentido es ser la historia superada. El amor es ser nosotros ajenos a la vida y a la muerte, más allá…pero ser “eso” sin engañarse, requiere de la muerte de nuestra identidad. Poca gente de la que dice buscar el amor aceptaría desaparecer como ser individual. Entonces, ni conocen ni hablan del amor. El amor no es ser uno mismo ni darse al otro, el amor es no ser de este mundo. Tan sólo ser espíritu. Aire, tierra, fuego y agua a la vez, con la amada o el amado, puesto que quien ama debe amar porque en ella o en él, ha reconocido la inmensidad y la plenitud de la vida, el actuar de aquél que es el camino. No se trata de recorrer juntos el camino, sino de ser el propio camino. En el amor no hay nombres, ni personas, tan sólo vehículos de algo mayor manifestándose. Y ahora pregunto, ¿conocéis o habéis visto alguna vez el amor verdadero? Debe ser casi invisible, puesto que la palabra ahuyenta, y el silencio es todo misterio. No hay lazo humano que pueda unir aquello que no es uno, ni separar lo que ya era, y siempre será. Buscar es un error. No amamos a quien nos gustaría amar. La voluntad no es humana. Amamos y amaremos a la persona para la que hemos sido designados. Luchar contra el orden sagrado es perder el tiempo.

http://www.goear.com/listen/72530a2/il-mio-canto-libero-lucio-battisti

2 ago. 2010

Los mil tránsitos




Uno cambia de lugares, de camas, de espacios y pierde el sueño. Uno puede llegar a perder la quietud y la calma en estas noches de verano. Se hacen largas. Demasiado calor, demasiadas idas y venidas. La infancia es la felicidad. La juventud la esperanza y la alegría. Luego llegan la extrañeza y la soledad. A priori es más bello vivir a través de la imaginación, pero uno ya es demasiado sabio para creer que todo eso existe. Ya no vale con pedir limosna al hedonista. La gran experiencia es interior. Es curioso ver a los más jóvenes deleitándose en los placeres cotidianos. Uno no sabe si añorar dicha inconsciencia o empezar a reír. No me gustaría volver atrás, aún sabiendo que allí era más fácil caminar. La ciudad tenía alumbrado público. Pero yo conozco una geografía sin farolas: el cosmos. Los amigos desaparecen, saltan a otras ciudades, danzan, giran, se quedan por el camino, se pierden en los bucles de la vida… Cuesta imaginar quiénes éramos, quiénes eran todos ellos. Queda el calor del corazón, lo confuso del recuerdo siempre selectivo y caprichoso. No se puede vivir en la sacudida y el temblor. Ves pasar los amores de tu vida por delante, tus mejores amigos, la gente con la que pensaste compartirías unas ideas toda una vida, y amaneces en una nueva cama, insomne, descolocado, sin explicación alguna. Es agosto, hace calor, la ciudad permanece quieta. Toda la gente que amo vive a muchas leguas de distancia. Algunos viven en mi ciudad, pero esta ciudad no me pertenece, no la reconozco. Quizás ahora, que algunos son demasiado jóvenes para alcanzar la claridad y otros se han dado a los caminos más sencillos, tan sólo quede aguantar. Hacerse fuerte en las pulsiones. Seguir contemplando el paso de las horas. No queda mucho que celebrar, excepto el saber que estamos vivos. Mañana no estaremos aquí. La vida es compartir, ya lo sé. Lo llevo haciendo toda mi vida. Pero todo lo que nos acerca, también nos separa. Una vez más, me refugio en los silencios, en los rayos de luz, entre las flores, en la meditación, e incluso en la palabra. Sé que todo pensamiento ajeno a un estado de ánimo es incomprensible…por eso no espero comprensión. Tan sólo que alcancéis la paz. Yo la he visitado muchas veces, pero siempre me expulsa de nuevo a la vorágine, la infinita lucha entra una mente ciega y un corazón hastiado. En la vida sólo se puede amar 2 o 3 veces antes de quedar exhausto. Por las noches me visitan los viejos sueños del pasado. Ya no les creo. Están envenenados. La melancolía me intenta abrazar para ahogar mi presente, pero ya nos conocemos. Sin acritud, puedo decir, que los años pondrán las cosas en su sitio. Justo ahora que todo se desmorona en estas noches de fatiga y niebla, reconozco que si consigo dar un par de pasos más…partiré para siempre. Abandonaré el estado en el que casi todos quedamos apresados de por vida. No sé cuánto tiempo puede esperar un hombre a su mujer. Lo llevamos haciendo vidas. ¿Qué son unos años entonces? ¿Qué son mil reencarnaciones? Yo sólo quiero la verdad. Juntos, la eternidad.

“El amor no sólo debe ser una llama, sino una luz” Henry David Thoreau

http://www.goear.com/listen/b260758/imaginary-man-ray-davies