20 nov. 2010

La claridad



“Tuve que correr cuando la vida dijo ven” A.Vega

Sé, como sabía Tolstoi, que el placer estético es un placer de orden inferior. Que recorro círculos concéntricos. Que ya no juego a los columpios ni al despiste. Sé que el ego subyace a todas las operaciones mentales en la creación. Que la austeridad y la renuncia son las dos únicas pistas abiertas para escapara al giro. La órbita de la irrealidad y su hipnosis nos informan de sucesos que jamás existirán. El cinismo se sustenta en la credulidad del que mira. ¡Qué paradoja!. Todo acaba el día que uno deja de mirar y pensar las cosas con vocación de transformarlas. La obra de arte está sucediendo y es tan extraordinaria como invisible. El ojo. ¿Qué es el ojo? Ya no creo en el error. Creo en correr entre la gente y sentir cómo mi aura se eleva y flota por instantes en un aire. Un aire democrático, extremo, magnificente. Sé que nada empieza ni tampoco termina. Que todo lo que sentí fue un espejismo. Yo no soy eso. Por primera vez he arrinconado al miedo. Es imaginario, fugaz, también divertido. Y he conocido el amor. No sé engañarme. No era mío. El amor me dio la vida. La vida me ha enseñado a claudicar. Me rindo y soy feliz. Acepto el canto de lo frágil. Ni todos los ejércitos del mundo podrían modificar esta trayectoria. Ya no creo en las cosas, porque creo sólo en una singular e indestructible. Yo puedo confirmar que los milagros existen, pero también que no son tan importantes. Su única función es mostrarnos que todo lo demás no existe. La vida me ilumina sin apenas percibirlo. He sufrido miles de reencarnaciones, pero ya voy aprendiendo a mirar. Nada que decir. Tan sólo reconocerse en el espacio y tantísimos brillos, colores, elefantes, notas musicales. Un día dejaré de escribir. Cerraré el último libro. Haré tres llamadas telefónicas y me despediré. Pero nada de eso habrá existido. Nada importa. Lo grave es el asunto de la gravedad. Dios existe. Es lo único que puedo demostrar. Todo lo demás es incognoscible. Ya sólo puedo celebrar la vida. La queja es parte del imperio de la fuerza. Arenas movedizas. Lugares imposibles de los que ya me voy despidiendo. Sé porqué tú no estás a mi lado. Estás dentro de mí. No hay distancias que salvar, porque nada puede acercarnos. La distancia no existe. Existe la posición. Una sola posición. Navego las ondas de la conciencia y ya es tarde para volver. La claridad siempre acierta.

http://www.goear.com/listen/815ee7b/tuve-que-correr-antonio-vega

16 nov. 2010

GRAFFIMERO




El gran Gonzalo Escarpa dirige y organiza los días jueves 18 y viernes 19 de noviembre un festival absolutamente innovador y novedoso: GRAFFIMERO

OBJETIVO:

Nada se escapa a la fugacidad. El siglo XXI pertenece al simulacro, a la seducción, a la publicidad, al narcisismo. Todos ellos son conceptos fugaces. Pseudoconceptos.
Desde las intuiciones de Debord al universo post-ragnarok de Ballard, son muchos los avisos que nos ofrece la realidad sobre su propia disolución. Pero ¿cómo reacciona el arte ante la nada?
La vanguardia, ahondando en esa nada y reciclándola. La postmodernidad, convirtiéndola en marca. Lo importante no es ya el sentido del arte, sino, probablemente, el sentido del sentido.
Ante la obsolescencia del objeto, la aparición fantasmagórica de nuevos soportes y la disolución de las fronteras intergenéricas, muchos son los artistas que asumen lo etéreo como un no-lugar en el que desarrollar su trabajo. El proyecto GRAFFIMERO: ARTE Y CULTURA PARA UNA SOCIEDAD EFÍMERA trata de explorar las costumbres, las estrategias y la gramática de lo efímero.

Yo participaré como ponente en la mesa teórica de introducción al festival el día 18 a las 20.00 h.
¡Nos vemos!

Para información sobre talleres gratuitos, horarios y artistas que participan:

http://graffimero.wordpress.com/

1 nov. 2010

LA NITROGLICERINA DE LAS TRANSMUTACIONES *





“Me da miedo que una noche roja desaparezcan para siempre las formas del laberinto, amor”

“Creación parte del sentido que hemos conquistado en tensión, con la inmunidad del caos, para salir de su infierno”

“Equivocarse es un acto de descreencia (uno deja de atenderse, de insistir en el autoconociemiento, hasta perder la fe en sí mismo, lo que le vuelve errático), de descreación (se malinterpretan y violan las leyes físicas, emocionales o sociales, lo que produce monstruosidades e infelices) y de disentimiento (uno abdica de su libertad, de su luz y en última instancia de su vida para regalárselas a los poderes, a las abstracciones o al vecino). Equivocarse es atentar contra uno mismo y contra el mundo(…)Los tullidos, los zombis y los muertos (morirse en vida es la equivocación por antonomasia y la más frecuente)son los que por no amar la sabiduría, por no saber amar, se arrastran inacertándose, exiliados de su centro y malgastando las flechas de sus ilusiones y sus proyectos.”

(Jesús Aguado: Cuadernos de Benarés 1987-2004)

De la astucia del vacío, la mística. Los tres mil “te quiero” son un solo instante.

Nada de esto está sucediendo, pero hay que concederle importancia.

Se descuelga la duda y el presente queda esparcido en mil añicos. Nos abrimos de cuatro costados en preguntas como latitudes, indescifrables. Un sinfín como única realidad. Todo es susceptible de transformarse en nada, y la nada en todo lo que nos rodea. Ese es el riego que todo funámbulo conoce. Quizás Cerdeña y sus playas sean un lugar perdido, pero no menos real que todo lo que transita el vacío. La alegría es un lapso y tras ella la embestida mortal que toda pregunta propone. Vivir es aprender a vivir en los intermedios. Allí donde araña la incertidumbre, donde escuece la perdida de algo que no existe. Cuando sobran razones y faltan motivos uno entiende que ya no rige su destino. El cansancio se ha convertido en un aliado existencial. Nadie sobrevive sin él. ¿Qué sucede cuando uno lleva vidas buscando un lugar no transitado y lo encuentra? Sucede que la imaginación se enfrenta a sí misma. Sucede que se derrumba el porvenir precisamente por llegar. Siempre es demasiado pronto, y anhela no llegar, quedarse en ese hilo que sostiene mundos imprevisibles. La quietud es el final y el origen, pero llevamos siglos de movimiento imparable, fugaz, feroz, fatal. Estamos en una fuga de escape permanente. Nadie quiere alcanzar la plenitud. Lo pleno es lo más ligero, sinónimo del vacío. El hombre no quiere estar desocupado. Damos importancia a nuestras vidas por su relleno, no por su innata vitalidad. La energía mental es un arroyo que desemboca en un océano de confusión del que todos bebemos sin remedio. Aún siguen hablando por ahí de la emoción. El espectáculo como droga que diría Debord. Creo que no hay razones suficientemente sólidas para la queja. Queremos vivir en toboganes, en picos, coronar la neurosis, y predicar cómo el monje respira aire puro. La contradicción es un sistema tan perfectamente ordenado que todo tiene cabida en él. La jauría del hombre contra el hombre. La receta del agotamiento como terapia contra la vida. El hombre no sabe vivir. Es evidente. No lo es tanto que mendigue luz mientras siembra el desconcierto. El hombre ha inventado una red de iluminación que desprende luz ciega. Imaginen una luz oscura. La transparencia es un síntoma de desconocimiento y está mal vista. Yo abogo por la desexperiencia. Por la crisis de la inversión del peso como catapulta que salta universos y estalla en cadena astral. Desinventar imágenes y regresar al mismo centro de la pregunta: ¿quiénes somos?

Ya lo dijo el poeta Gonzalo Escarpa: “Todo se ha detenido para que yo lo mire…no es tan sencillo”.
Y de eso, y poco más, se puede hablar. Es uno de mis poemas favoritos por ser claro e infinito a los ojos, así como invisibe.
Así la vida astillada por una educación/simiente de la distracción. Habrá que desaprender y sucumbir ante lo incompleto. Es difícil amar cuando uno aún no ha aprendido a mirar. Quizás sólo sea cuestión de educar la vista. Todo se reduce a eso en definitiva: la oftalmología como ontología. No es sencillo desandar centenares de impulsos fallidos, de átomos colisionando, pintando constelaciones atropelladas en el vacío. Recuperar la calma es entrar en duelo mortal con uno mismo. Sólo detrás de la muerte en vida aparece el oasis.

“En ese oficio de dejarse matar, no hay que ser exigente, hay que hacer como si la vida siguiera, eso es lo más duro, esa mentira” LOUIS FERDINAND CELINE (1932)

“La escuela es la agencia de publicidad que le hace creer a uno que necesita la sociedad tal como está” IVAN ILLICH (1971)

La mejor victoria es vencer sin combatir, dice Sun Tzu. Hagamos caso al maestro. Desaprendamos la violencia, lo enfermizo y su vertiginosa quietud. Como decía Deleuze, ni métodos, ni reglas, ni recetas, tan solo una larga preparación. Pues eso, preparemos el final del plan. El dispositivo que licue las reglas. La sabiduría que descongestione el conocimiento. Sólo existe una sola cosa en el mundo y aún no la conocemos. Preparemos nuestro regreso.

“No hay un documento de civilización que no sea al mismo tiempo un documento de barbarie” WALTER BENJAMIN

Despójate de todas tus pertenencias y camina en silencio.

Al fondo, más al fondo, hay sitio para los exploradores.


The 5th dimension "Let it be me"
http://www.goear.com/listen/0fa11d6/let-it-be-me-the-5th-dimension

*(extracto de un verso de Lezama Lima)