sábado 14 de noviembre de 2009

Tiro al plato con las cabinas del teleférico


Pintada en Lavapiés: “Al césar lo que es del César, 23 puñaladas”

En una disputa entre alguien que no cree en lo que dice y alguien que sí lo hace, la diferencia radica en que, la magnitud de la propia verdad que el segundo defiende le hace vulnerable. Hablar desde el corazón a un nihilista es una batalla perdida.

Lucho en el ala oeste del batallón 14 de la división del ser. Nada ansío ahí fuera, donde se bate el hombre moderno. En la escaramuza del tiempo, por regresar.

Algún día, yo ganaré el respeto de Dios y tú el amor eterno que te mereces

Los dos mejores científicos de nuestro tiempo fueron David Gilmour y Roger Waters

Reinterpretación del axioma de la palanca de Arquímedes:
2 pesos desiguales se equilibran a distancias del fulcro que son inversamente proporcionales a los pesos; Véase el amor y la pérdida

Hay que indagar en las imágenes y no en el efecto que tienen

Atracción magnética en Descartes o el amor (Interpretación)
Atribuía la atracción de un imán sobre un trozo de hierro, a la emisión por el imán de partículas invisibles en forma de tornillo, que pasa a través de canales roscados existentes en el hierro, provocando así su movimiento

Pregunta: ¿Es verdad lo que veo? Respuesta: Claramente, NO

Llevo contribuyendo 32 años a la bondad social…pero le he pedido a Dios causar baja voluntaria por algún tiempo. Me ha mandado de vacaciones al infierno, a ver que me parece…

En una pareja, sólo cuando dos personas saben abrazar el silencio sin demandas, el ruido se desvanece y el amor aflora

Tengo que derrumbar mis creencias, mis reflexiones, mi conocimiento, mi admirada capacidad emocional y sensitiva, el arte, y todo aquello que me aleja del centro, o regresaré al lugar del crimen...

“Quien juega con el vacío, en él desaparece” Eugen de Montaigne

Sólo puede existir verdadero amor cuando está todo perdido

Entre razón y espíritu, 1 abismo, el amor

El hombre es el único animal capaz de destruir su propia dignidad y asistir al acto inmóvil, exánime

Todo simulacro de la mente es susceptible de ser fulminado inminentemente por cualquier axioma o sentencia budista

Aviso a navegantes: La inteligencia es una cualidad del espíritu. La mal nombrada otra “inteligencia”, es una nimia metamorfosis de la ignorancia

A mí no llegaste a conocerme, estabas demasiado ocupada en ti misma

Pregunté a un enemigo, ¿qué haces? Tiro al plato con las cabinas del teleférico
¡Bravo! De todo se aprende en la vida.

jueves 12 de noviembre de 2009

Historias de hoy


3.00 AM

Mientras un joven juega a la Play Station entre porros y cervezas, mientras ese joven manda mensajitos a su piba, la cual engaña con otra…

El anónimo, ya de avanzada edad,
sin mujer ni hijos,
sin una gran “educación” a sus espaldas,
bajo una pequeña lámpara de mesa,
se esfuerza en traducir del chino poemas del siglo V antes de Cristo.
¿De qué se trata? ¿En qué consiste?
Pasar pantallas, ¿verdad?


lunes 9 de noviembre de 2009

EL HOMBRE DE LAS ESCALAS




























A Fernando Ochoa


“Mientras quede un hilo, habrá asimiento” Simone Weil

¿Qué le queda al hombre excéntrico?
¿Cuánto queda?, se pregunta
Siempre fuerza gravitatoria alejada del centro
Buscó en la filosofía y el conocimiento,
Mas allí, no halló respuesta
La razón era su límite
Amó con todas sus fuerzas
Mas el viento que transformó la historia
De sangre y hiedra, su camisa manchó
Creyó en la intuición del arte y su belleza
Con violencia el límite le expulsó
Pues la verdad está más cerca
Buscó en la ciencia,
Pero lo físico era un pequeño círculo exiguo
Un espejismo hecho ladrillo en la inconsistencia
El mismo Wittgenstein lo reveló
Que le queda más allá, ahí fuera
Aquí dentro
Queda lo inefable, la mística
Pero de lo que no se conoce, mejor no hablar.

viernes 6 de noviembre de 2009

PANTHAH


"Donde está el peligro, surge también la salvación" Hölderlin


Puedo decir
Alto y claro
Sin correr el riesgo de equivocarme
Que en los momentos de mayor oscuridad,
A lo largo de mi vida
Siempre fue ella
Mi amante
La que me devolvió, de la NADA al SER
El SER AHÍ
Como libertad y abismo
Arrojado como libre poder SER, entre el resto de los entes
Como presencia y tiempo,
Más allá de sí
Filosofía
La más fiel y hermosa compañera
“A ti mi voz debida”
Por ti,
Este volver a caminar entre las aguas
Recorrer la alameda hecha conciencia
Entre vítores de soledad y silencios oceánicos
La que siempre escondió una nueva pregunta,
Para inflamar la bandera de la paideía
“Non liquet”, no está claro…nos dicen
A tu lado crucé entre dos esfinges
Para nunca regresar
Allí el camino en el sentido de PANTHAH
“Pena, incertidumbre, peligro, rodeos imprevistos…”
Y tú,
Siempre a mi lado
Franquear la noche oscura de tu mano
Toda línea, nunca punto
Nuestro límite la sabiduría,
Más allá,
Mi AMOR por ti.

martes 3 de noviembre de 2009

EL PULIDOR DE LENTES PARA INSTRUMENTOS ÓPTICOS




A Spinoza,
Quién más temor produce en mí, no es el loco, o el enfermo, sino aquél que pudiendo SER, no ES. ¿Y cómo entonces? Si ni siquiera se puede preocupar de lo único que tiene… ¿Cómo voy yo a depositar mi confianza en él? Lo que más me gusta, es mirar a los ojos de alguien inocente. Escuchar como habla desde el brillo perpetuo de la ilusión. Del lugar más sencillo y más complejo de mantener. Casi siempre encontramos a este tipo de personas en otros lugares…porque, para que quiero yo oro, si lo que brilla es él y no yo.

Bajo este cielo de antenas y cables, reconozco el movimiento eterno.

Paco Sevilla dijo, con toda la verdad a la que acostumbra: “Hermano, hemos regalado nuestro corazón en una bandeja de plata, y lo han vendido en el mercado de segunda mano” Así son las cosas, así uno aprende la lección menos amable, pero más necesaria.

Humildad

Pensar que tú tienes tiempo por delante y yo no, es faltar a la verdad. La ilusión no hace distinciones de edad. El engaño, tampoco.

Cuando soy consciente de algo, ahí es cuando me libero de eso mismo. De ése conocer.

Mi padre dice, “la vida es muy corta, porque la muerte tiene buena memoria”. Desde luego que cada acto cuenta. Todo regresa.

Proverbio árabe: “La primera vez que me engañes, será culpa tuya. La segunda vez, la culpa será mía”.

Atentos

Para Spinoza, el placer es la conservación y el perfeccionamiento del propio SER. No el placer sensible. Y el amor es el placer acompañado por la idea de una causa externa. El problema es que llamamos a una cosa “buena”, porque la deseamos y no al revés.


La fortaleza se compone de valor, hacia uno mismo, y nobleza, hacia los demás.

Las ideas confusas e inadecuadas provocan una sensación de fortaleza irreal, donde el deseo de lograr un ideal, es más débil que el deseo de una cosa que causa “placer”.

La esencia o naturaleza de algo determina su actividad. Luego basta con observar a que nos dedicamos y como actuamos, para reconocer si somos coherentes con nuestros orígenes, en que estadio de evolución y de fidelidad nos encontramos.

El apetito consciente es deseo.
El reflejo en la conciencia de una transición a un estado mayor de perfección es llamado placer (conservación y el perfeccionamiento del propio SER). Si es a un estado menor, tristeza.
La comprensión es la senda que lleva a liberarse de las pasiones. Porque un hombre no puede comprender nada más grande que el infinito.


Cuando conocemos la causa del dolor, este deja de ser una pasión.

La vida no es un currículum vitae. Todas aquellas personas que dejamos escapar o desaparecen no conforman nuestra historia personal. Porque pasado un tiempo son observados como lugares sagrados, momentos absolutos de la memoria, donde no se puede regresar. Allí el hombre se enfrenta al vacío en una contemplación lenta y prolongada. Una muerte dulce. Ahí el hombre verifica su desintegración en imágenes y asume la pérdida de algo que ya no viaja con él.


Presumir de un presente, como una colección de momentos pasados no nos hace mejores ni más sabios. Tan sólo nos recuerda que cuando aún estábamos a tiempo de luchar, no lo hicimos, porque nos falto santidad. El presente sólo es presente, y uno puede echar la vista atrás y sentir nostalgia o alegría, pero allí no queda nadie. Ama a quien tienes a tu lado, porque sólo eso existe. Imposible demostrarse, que todo eso existió una vez, ya superado el presente.
Porque la pérdida es el final y el comienzo de algo nuevo. Nada regresa en el tiempo.
Sentirte orgulloso de todo lo que viviste, de lo sucedido, no te sirve para deshacer las grandes preguntas. Es más, a la larga, será un hierro ardiente, doloroso. Porque la respuesta siempre se encuentra delante, ahora, más allá de su tiempo. No soy tu pasado, ni tú el mío. Allí no queda realidad.
Ir creando una vida a imagen y semejanza de nuestra voluntad condicionada o deseo, como apetito no consciente, no nos exime de enfrentarnos al presente. Más bien lo refuerza. Todo lo que yo hice, soñé, escogí y compartí con vosotros, en nada me representa, ni me define, pues yo no soy eso.
La vacuidad y su abismo permanecen intactos.

Yo no soy las personas que amé, ni las que me amaron. Configuración errónea del devenir. Soy todo lo otro. Lo virgen, lo desconocido, lo fuera de mí, la otredad.

Mi soledad sigue firme y desconsolada, esperando atravesar la noche oscura.
Allí no hay espacio para la memoria ni la identidad mundana.
Estar orgulloso de los espejismos del pasado, en forma de logros, dificulta más aún si cabe, el desprenderse del no SER.

No hay tiempo para el consuelo. Si no pudimos pasar toda nuestra vida juntos no fue por falta de amor, sino por egoísmo. Y ahora o mañana, el haber desechado algo tan sagrado, nos depara una tristeza insondable. Veo dolor, gravedad y gracia. La fuerza es un elemento que no se puede infravalorar. Fuimos poderosos juntos y nos hemos enterrado. Dios nos dio el amor, y lo hemos destruido por asuntos tan banales… Mal augurio, para ambos.

Mientras no seamos nosotros el rito, la ceremonia, la danza sagrada, el canto, la oración o el sacrificio, no seremos la vivencia, ni el misterio.

Toda experiencia, donde la intencionalidad no alcance en sí misma el misterio con sus múltiples atributos… absoluta trascendencia, íntima inmanencia y asunción de la iniciativa, es irrelevante o limitada. Ahí no existe amor. Quizás otra cosa, pero nunca amor.

Un sentimiento puede ser análogo al éxtasis místico, pero no así, un sentimiento desde la identidad. Porque surge la confusión entre lo que es fin y contenido, entendido como medio y forma.

Cuando uno empieza a conocer, empieza respetar al que ya conoce. Hable o no. Permanezca en silencio o no. Desvelar el ser sucede en los orígenes.

Dejar que tu conocimiento y desarrollo dependan de los demás es arriesgado y peligroso. No por lo que te puedan enseñar, sino por la falta de voluntad en ti, que provoca. Amasa tu propio pan y serás libre. El hombre independiente luce en la oscuridad, por eso se le reconoce.

viernes 30 de octubre de 2009

Poema de Blanca Andreu



Cinco poemas para abdicar,
para que sean un destello terrestre en mi tránsito
mientras el vaivén de mi cuerpo me dote de viejo sueño
y tenga un altar adornado,
mientras mis ojos suspendan la aspersión del líquido más breve,
abandonen su aire lacustre y la ligereza de la lágrima cóncava
en donde beben grullas
y otras zancudas con pie de bailarina,
mientras mis manos sean hangares en las salinas negras
para aviones de turbios vuelos,
mientras el súcubo murciélago diga en mi oído espuma
y diga oscuridad
en las marineras negras.

Cinco poemas para la marcha en el paisaje de sábana de hilo,
un páramo es encaje antepasado,
iniciales bordadas hace ya tres mil días
y alguna mancha de amor.

Cinco poemas como cinco frutos cifrados
o como cinco velas para la travesía:
el primero hacia aquella a la que nadie ve en la vaga velada
del lago:
un resquicio de abril para Virginia, porque amó a las mujeres.

El segundo para mi amor:
sé bien que encima de mis heridas busco la alondra
de tus heridas,
sé bien que encima de mis heridas una cigüeña pone sus huevos.
Encima de tus heridas las ramas de los nervios se han dormido
y ahora son alas, páginas, oleaje, seres verdes.

Encima de mis heridas yo descubro una tela desventurada
y ocre,
rasgada de enemigos,
o una palabra emborrachada por el lacre.
Pero cuando me duerma
ya no te querré.

El tercero para la casa que cae y el álamo vihuela o jardín bello,
para el ángel que guarda a la lombriz,
para todo lo que es pueril o leve y que clava
submarinos anzuelos en los ojos adultos.

El tercero es para el corazón de la raíz
y para la cerrada tierra de los estambres,
para la lluvia seria de las siestas del norte,
mala como una institutriz.
Dile que no se meta en los salones
y los llene de gafas estrujadas.
Ay, dile que no espante los espejos de mirada niña.

Había tres balcones sangrantes,
había tres balcones como tres heridas incurables del muro,
había tres balcones y siete temblorosos escabeles.
Ay, dile que no asuste las palabras palomas,
que no deje que vayan batiendo un aire usado con
alas de cuchillo.
Las palabras apátridas de mi tercer poema
que no me muerdan las mejillas
y las sonatas que yo no toqué nunca, que no cesen,
ni el pequeño cuaderno de Ana Magdalena.
Yo no dije: ¡silencio!,
y ahora el réquiem se teje con seres y desastres consanguíneos.
Dejadme las hortensias vestidas de pupilas, con traje de mirada,
esa campana vegetal que ya no suena y llora un zumo epílogo,
y las magnolias catalejos,
y aquel sillar tan grande como el siglo más cíclope.
Yo no dije: ¡silencio!
pero me fui bebiendo vino de exilio en la boca de piedra,
bebiendo fermentado líquido migratorio,
los ramos de las tórtolas de agosto y el eco de la casa
que se cae.

Veo que no sobrevive el alma alta del muro,
la espuma voladora borracha de gaviotas,
el ángel que cuidaba la cucaracha de uva y la lombriz,
ni ningún pájaro como lágrima póstuma y celeste,
ni la resina tañendo su ámbar triste,
ni tampoco las malvas, las violentas, las verdes partituras.

El cuarto es para mi amor.
Amor mío,
sé bien que no te escupirá mi sueño y que tu cuello
no será sajado
por el filo último de mi sueño,
que no te insultará el hiriente corazón de mi sueño,
porque si duermo ya no te querré.
Sé bien que busco encima de mis heridas
el escorpión de oro de tus heridas.
Sé bien que encima de mis heridas sólo habita
la imagen encalada de mi muerte.
Y por eso voy a asesinar
con la virgen cuchilla barbitúrico
la muchedumbre de heroicos locos que entonan para mí
la pesadilla y el bostezo,
amor mío, sin asomar por la ventana
fuegos viejos, frescas cenizas,
familias errantes de soles.

Mi amor para la imagen encalada de mi muerte,
para la cal que se come a los niños,
para mi último caballo, oro, sobre asfalto celeste y el hule
astral de abril.
Sé bien que galoparé en negro
porque negro es el color de los sueños,
negras las manos de la intimidad,
y sin espuelas, y sin bridas,
porque las espuelas son el poder, la aberración,
estrellas de tijera y abismo.

El quinto para mi caballo,
para cuando ya estemos sucediendo
como dos estaciones
o dos días iguales.

viernes 23 de octubre de 2009

UN SUEÑO REAL (A mi madre y a Charlie)


ESPAÑA EN EL CORAZÓN DEL OCÉANO

“Hacía tiempo que no sentía fuego en los dedos”

Recorría en bicicleta un paisaje melancólico, pero de fundamentos hieráticos. Allí no quedaba nadie. A veces oí voces de trinchera en lejanos lugares. Sentí aviones sobrevolando el horizonte, y yo me preguntaba… ¿Qué está sucediendo?
Recorrí distancia con la mayor cadencia de pedaleo imaginable, entre colinas raspadas por el viento y árboles desnudos. Entre llanuras descosidas y montañas escarpadas. Pasaba cerca de desfiladeros insondables. Creo que me encontraba próximo a los Alpes franceses. No sé bien porque buscaba a mi amigo Charlie. La verdad es que dos días antes, decidí partir en su búsqueda. Algo parecido a una revelación se aposentó en mí. Aceleraba el ritmo y mi fortaleza no conocía fisuras. Agua y nieve permanecían atónitas ante mi escalada furiosa, sin precedentes, de una energía poderosa. Casi me sentía poseído por fuerzas mayores, y de que otra manera puede ser sino…cuando un hombre reta a la naturaleza y sus infinitos accidentes físicos… Cuando un hombre se abisma y supera espacios inquebrantables, con el tesón de un caballo desbocado, salvaje. No dormí durante días, reposaba despierto en las crestas con un firme impulso trascendente, iluminado bajo la luna…soledad en rebeldía… ¡Oh! Cuántas horas derretidas, exiliadas, bajo el fulgor de mi búsqueda… A mi paso por una aldea remota alguien me dio la orden de parar…un hombre de mediana estatura y con una barba incipiente, me dijo: ¿Qué buscas por aquí? ¿No conoces las noticias?
No señor, contesté.
Identifícate. Arturo Martínez, señor.
Reconozco tu nombre, joven temerario
Ha llegado un telegrama de tu madre exigiendo tu regreso. Las cosas no están nada fáciles. Ha llegado la guerra de los mundos. Regresa a Madrid a la mayor celeridad o será demasiado tarde. La ciudad está casi devastada. No hay tiempo que perder, joven.
Pero estoy buscando a un amigo de la infancia que necesita auxilio…lo percibí en las ondas del viento. Se llama Charlie, es montañista.
¡Ah!, Sí. Ese joven de nacionalidad española, partió en el último carguero. Allí viajaron los últimos ciudadanos europeos que quedan por esta zona. Es peligroso permanecer aquí y tu madre está preocupada, acelera…vuela como un pájaro…
¿Qué está pasando? me preguntaba
Guerra…dije para mis adentros, ¿Quién está en guerra?
Regresé por un camino alternativo, recorrí lagos y ciénagas en la más absoluta oscuridad. Podía sentir como los animales aullaban el final de sus vidas o de algo mayor.
La marcha se prolongó durante días, hasta conseguir llegar a un granero cercano a mi casa, donde mi madre con las lágrimas en los ojos corrió hacia mí gritando mi nombre. Aún recuerdo el desgarro de su voz…el eco del llanto de una madre absolutamente temblorosa.
Hijo mío, ¿Dónde estabas? Te quiero, te quiero tanto… ¡Ven a mis brazos!
Madre, ¿Qué está sucediendo?
Es la batalla final del reino de los tiempos, debes escoger entre luchar en Corea o unirte al frente de Sicilia…Ahí se decide nuestro destino.
España se ha alineado en la vertiente atlántica y tan sólo EEUU, parte de Europa y Australia, luchan por nosotros. El resto de naciones nos ha declarado la guerra de los mundos. Todos luchan con inquina contra nosotros. Nos están despedazando. ¡Nada queda del norte de España! Lo sé madre, he avanzado entre grietas y cadáveres como un relámpago para volver a mirarte a los ojos… ¡Oh, madre! Dulce madre, nada en la vida es más poderoso que tu amor…debes saber… ¡mírame a los ojos!, que eres lo mejor que conocí jamás. Tú, pura y santa madre.
Hijo mío debes partir…España ya no existe como tal…nos van a desplazar al norte de Australia… allí comenzaremos de cero…no hay espacio en estas latitudes para nuestra familia ni nuestro pueblo…mi corazón no tiene fuerzas, pero tú debes partir y luchar junto a los nuestros..
Pero madre, yo no creo en infligir el dolor. Tan sólo en la enfermedad que me aflige al perderte… No puedo abandonarte.
Hijo mío recuerda las palabras del Bagavad Gita, tuviste tiempo, tuvimos tiempo para hacer del mundo algo mejor, pero si no lo hicimos, por falta de fe o de fuerzas, el Dharma te exige pelear por aquellos que te representan… son tu familia, no lo olvides. Nada importa la vida en estos casos, tan solo el deber, un deber superior que te asemeja a los dioses y a los héroes…
¡Oh madre!…dije llorando con amargura
Hijo, escúchame por última vez…un hombre que no sigue su Dharma está condenado…olvida la moral y la ética creada por los hombres como tú. Sois y somos minúsculas porciones de un universo mayor. No, no te está dado el tomar ese tipo de decisiones. Es una ofensa a los dioses. La ira ya está aquí y debe reinar el acto de fe, el deber, la transparencia necesaria para que de las cenizas, si acaso, brote un nuevo mundo mejor…Esta es la llamada del tiempo, de la eternidad. Debes asistir a tu cita…todo está perdido, y todo está ganado, si sigues tu camino…hijo mío…
Es el momento definitivo de la historia, ahora lo santo se hace visible, se manifiesta…está aquí…siente la energía que mece el viento, observa el resplandor… el guerrero debe por una y última vez luchar para expiar el mal. El mal que está dentro de nosotros mismos... Es la última oportunidad. Mi deber concluye aquí…mi deber era cuidarte lo mejor que supe, y decirte todo esto. Hijo, debo marchar. Debo varar por el camino hasta que la redención caiga sobre mí como un trueno inmaculado…
Marché hacia Corea al día siguiente, y poco importa lo que sucedió en el campo de batalla. No éramos hombres matándonos unos a otros, éramos esclavos liberándonos de las cadenas de tantos siglos… en búsqueda del sueño eterno de libertad…ni razón, ni pasión…una fuerza divina aniquilaba, esquivaba cada golpe, un soplo estelar en cada paso…de una belleza jamás vista antes…Por una vez, el hombre no asesinaba, el hombre libertaba seres y esencias, entre el barro y la lluvia, bajo un manto celestial.
El final era el comienzo de los tiempos…y la guerra de los mundos dio paso a una era de luz, de numinosidad infinita. El mundo se partió por la mitad y los hombre que sobrevivieron, ya no eran hombres, eran seres divinos..Australia se hundió bajo el mar. Allí yace nuestra historia, nuestra tierra prometida…
España en el corazón del océano.