6 feb. 2012

LEITMOTIV






“La escritura es la destrucción de toda voz, de todo origen” Barthes

Un campo sin origen establece
combinar escrituras con poder,

palabras a través de otras palabras,
un ejemplo sería:

verde arsénico con gentiles flores,
el ascenso a las nuevas condiciones

donde el espectador, activador
de mirada agitada se convierte en espejo,

el poder son ahora los poderes
y están por todas partes.

¿Que en toda esta marea y en todo este exceso
cuesta reconocer quien soy? -lo sé muy bien-

Tras morir el sujeto despierta en esta plaza
una lucha de héroes anónimos,

una metrópoli de estrellas,
llegan desde sus casas explotando quimeras.

Que cada uno escoja sus dictados.
Mahatma, ¿qué nos han hecho creer?

¿Qué necesitamos lo que tenemos?
Marcuse esta en lo cierto, nos recetan

publicidad e información,
orgasmo y bienestar como laxante,

la jugada invertida, la gran apología
del sexo como medio de control y al que NO,

a pescar en campillos de amapolas.
Nos llenan la cabeza con palabras,

palabras a través de otras palabras:
democracia, justicia, libertad, ¡qué ironía!

Es mejor ensuciarse  las manos, dijo Sartre,
que agonizar en el inmovilismo

y lo aséptico del confort.

Universo de piezas ideal,

grafitis y carteles en las calles
inundan la ciudad en connivencia,

la revolución es dejar
de trabajar en esa dirección.

¡Atención! El teléfono ha sonado.
Es una llamada internacional

situacionista, dice que todo esto del arte
no es algo separado de la vida.

Bien, en ese caso, yo les pregunto:

¿Cuántos de ustedes
estarían dispuestos

a dar su vida por el arte,

o aún más, por la vida?